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LANG, MURNAU… Ahora WENDERS

A lo largo del tiempo, nuestra compañía, siempre que la vida nos lo permite, ha caminado en la búsqueda de un lenguaje alejado de las convenciones, un lenguaje propio y a la vez común con nuestro público; ese viaje siempre complejo a la vez que enriquecedor, nos ha ido consolidando como una compañía comprometida con el riesgo creativo. Nuestras experiencias, nuestras fuentes, nuestras referencias artísticas y nuestra pasión, nos incitan a necesidades expresivas y de creación poco acomodadas y a la vez entroncadas con la tradición teatral y con otros muchos lenguajes escénicos y multidisciplinares admirados desde hace décadas en todo el mundo.

En algunos momentos trascendentales para nuestra compañía, nos hemos visto reflejados en el imaginario cinematográfico alemán de raíces comunes…el expresionismo germano; un cine siempre poético y comprometido que nos ha permitido vivir aventuras inolvidables en el panorama teatral actual, dándonos a conocer dentro y fuera de nuestro país.

Metrópolis nos permitió entendernos a nosotros mismos entre sus masas de obreros y edificios futuristas ideados por la literatura de principios de siglo XX. Eso fue allá por1997, y diez años después, en 2007 abordamos una revisión y profundo trabajo con el que reinventamos nuestra producción ya mayores de edad, incorporando danza, música compuesta para el espectáculo en directo y una mayor sofisticación técnica que nos proporcionó el premio MAX a espectáculo revelación 2010. Años antes nos atrajo el mágico hechizo del cine de Murnau con su Nosferatu, que nos inspiró para diseñar el bellísimo poema apócrifo de Miguel Ángel Ortiz.

Nosferatu fue una reflexión sobre nuestra existencia creativa que nos enfrentó a nuestros propios monstruos, que nos devoran y nos alientan a partes iguales para seguir viviendo y padeciendo.

El espectáculo fue considerado por la revista PRIMER ACTO como uno de los mejores espectáculos presentado en el festival de las autonomías 2002. Fernando Andú nos destacó con sus 4 estrellas en la crítica de Heraldo de Aragón: “Poderosa la ilusión que se precisa para transfundir en carne y sangre símbolos que ponen rumbo a la alegoría, no poco merito tiene un montaje que , además de proponer imágenes de gran plasticidad y dinamismo, acierta a crearla asumiendo el riesgo de internarse en los bosques de la abstracción. Y a identificarse, finalmente, en una estructura circular que, envolviéndolo todo, sella el conjunto otorgándole un carácter de hermosa ensoñación capaz de generar lo que de esta concepción del arte y de la vida se espera y se desea, en una palabra…Entusiasmo!!”

En Metrópolis llevamos nuestro compromiso con el expresionismo un poco más lejos, aportando una visión y una forma de trabajo contrastado y aprendido en los últimos años. Año 2007 Antón Castro 4 estrellas en su crítica de Heraldo de Aragón: “Este Metrópolis , que usa las frases de la película, es un poema visual, pictórico y lírico, bellamente esculpido en todos sus términos( luz, vestuario, danza, expresión corporal, escenografía…), que se antoja redondo y armonioso en su intensa hora de duración. La música es maravillosa y merece una edición pronto. El público, el día del estreno, aplaudió a rabiar: celebrando la madurez, el grito y el riesgo de Che y Moche.”

Ahora, en 2018 suenan de nuevo tiempos de riesgo y compromiso en la nueva propuesta a la que nos enfrentamos ilusionados y convencidos. Estos últimos años nos han marcado a todos, hemos cambiado, nos han cambiado y nos han intentado cambiar más. Suena redundante pero tratar de explicar el verdadero alcance de una crisis que va mucho más allá de lo económico y que por mucho que algunos se empeñen no ha terminado en su maquiavélico plan ideológico. Los grandes mercados se reparten el mundo, Europa se resquebraja, la clase media se desdibuja en su oxidación y desidia. La transmutación se produce también en el arte de forma inexorable. La polarización de todo sitúa a los artistas en un terreno difícil, porque ciertos conceptos parecen desvanecerse y se dificulta el reino de la razón y los hechos dejan de serlo para reinterpretarse según la ideología. Algunos pensamos que no es tarde para volver a reflexionar y que podemos dejar de influir en el deterioro del ser humano.

El teatro invita a la reflexión por parte del público, pero sobre todo a la de todos aquellos que vivimos y hacemos teatro. Apostamos por un teatro que nos mire y nos revele, que nos invite a meditar sobre la ausencia real del mundo y lo que en el mundo somos Reivindicamos un teatro de visiones, testimonial, simbolista, intimista, pero sobre todo poético y bello que nos enfrente a la mentira y el conformismo que nos somete y anula.

El realismo se equivoca al arrogarse la exclusividad de la verdad. El expresionismo poético por el contrario, exagera a sabiendas del fingimiento emprendido y recrea lo esencial; se centra en lo único, lo excepcional, lo imprescindible. Su propósito es revivir lo cierto. Su expresión es tan intensa que supera a lo que acontece en el mundo real. Es la poesía frente al abandono en el caos. Son nuestros miedos y nuestra marginalidad frente a los seres sin rostro.

Nuestra reflexión se centra en la dualidad literaria, ancestral y humana de una forma poética. La fuerza de la poética expresionista nos revela una verdad desmitificada frente a las incongruencias del mundo y se convierte en una de las más importantes resistencias al nuevo poder materialista. Si algo existe a lo largo de la historia que identifique la grandes obras es sin duda la pasión y la belleza de su poesía.

La soledad, la marginalidad, los deseos, las frustraciones, la incomprensión, la indiferencia, el miedo, la traición y la muerte, recrean la exquisita expresividad de estos personajes, haciéndonos sensibles a su existencia y en armonía con las artes que lo simbolizan: el teatro, la danza, el circo, la música y la poesía…

Quisiéramos que la concepción de nuestro nuevo espectáculo circule en torno a dos pilares fundamentales: el simbolismo y la belleza. Ambos expresados través de la prosa poética de Wenders y Handke, que nos conduce a la verdad expresionista de la idea con un fuerte su contenido ético y filosófico.

Nuestro objetivo es colaborar en el desarrollo colectivo y social del teatro contemporáneo de nuestra comunidad en su compromiso vital con el ciudadano que es a quien va dirigido nuestro arte.

Las compañías y los actores deben aprender a levantar su propio teatro. La belleza no existe copiándola, la belleza se alcanza. Es el producto de actos sinceros, sensibles, puros, altruistas, auténticos desinteresados, y de procesos teatrales realizados al son de la música de un colectivo que trabaja siempre al servicio de un mismo sueño. Perseguir la verdad creadora es el mayor sueño, el sueño de la vida vista a través del ojo del escenario.